02. La espera por el nacimiento

02. La espera por el nacimiento

02. La espera por el nacimiento

Conforme con lo anteriormente mencionado, los devotos y
los asociados de Krshna aparecieron con Él para servirlo en la Tierra. En aquel
entonces la bella Mathura era gobernada por el rey Surasena, cuyo hijo era
Vasudeva, el esposo de Devaki, la casta hija de Devaka.

 

En una vida anterior,  Kamsa apareció como Kalanemi y fue muerto por
el Señor Vishnu en una batalla. Como era consciente de ese hecho, Kamsa mantuvo
una fuerte hostilidad en contra de la dinastía Yadu. Su ira era tanta que él
impresionó a su propio padre, el rey Ugrasena. Él tenía el reino en sus manos y
cometía muchas atrocidades.

 

Además de su propio poder maléfico,
Kamsa era asistido por su suegro,
Jarasandha, el rey de Madadha, y también era ayudado por los más malvados
demonios, tales como Pralamba, Baka, Chanura, Trinavarta, Agha, Mushtika,
Arishta, Dvivida, Putana, Kashi y Dhenuka. Él también hizo alianzas con reyes
como Bana y Bhauma. Junto con sus amigos demoniacos Kamsa hostigó a los Yadus.

 

Todo el clan de los Yadus
había dejado a Mathura y había andado a lugares como Kurus, Panchalas, Kekayas,
Salvas, Vidarbhas, Nisadhasm Videhas y Kosalas, para poder escapar de las
atrocidades de Kamsa.

 

El Señor omnisciente supo de
la angustia de los Yaduvanshis y por esa razón Él fue transferido de la mente
de Vasudeva para la mente de Devaki. De esa manera,  Devaki fue iniciada por Vasudeva y se volvió
extremadamente hermosa por cargar el Señor Krshna en su corazón, de la misma forma
que el este se vuelve bello por cargar la luna naciente. Puesto que Devaki
había sido capturada en el palacio de Kamsa, ella se parecía a las llamas del
fuego cubiertas por las paredes de un pote. Debido a que el Supremo Señor
estaba en su vientre, Devaki iluminaba toda la atmósfera del lugar donde estaba
confinada.

Al verla jubilosa, pura y
sonriente, Kamsa pensó: “El Supremo Señor Vishnu, el cual está dentro de
Devaki, me va a matar. ¿Cuál es mi deber ahora? Devaki es una mujer, es como
una hermana, y más que todo está embarazada. Si la mato,  mi reputación, opulencia y longevidad se van
a extinguir.”

 

Pensando de esa manera,
Kamsa, aunque determinado a continuar con su enemistad en contra de su gran
oponente, se abstuvo de matar su hermana. Él decidió esperar hasta que el Señor
naciera para hacer lo que fuera necesario.

 

El Señor Brahma y el Señor
Shiva, acompañados de los grandes sabios como Narada, Devala y Vyasa, y de
otros semidioses como Indra, Chandra y Varuna, se acercaron invisiblemente al
cuarto de Devaki, donde se reunieron para ofrecer sus respetos y oraciones.

 

Los semidioses dijeron:
“Usted es el principio activo, la real verdad en todos los ingredientes de la
creación, y por eso es conocido como antaryami, o fuerza interna. Usted es
igual a cualquiera, y Sus instrucciones pueden ser aplicadas a cualquiera, por
todos los tiempos. Usted es el comienzo de toda verdad. Por eso ofrecemos
nuestras reverencias y nos rendimos a Usted. Denos  su protección, ¡oh, Señor! Por enfocar la
meditación de uno en Sus pies de loto, los cuales son el reservatorio de toda
la existencia, y por aceptar esos pies de loto como el bote que travesará el
océano de ignorancia, uno sigue las huellas de los mahajanas, los grandes
santos, sabios y devotos. A través de ese simple proceso, uno puede travesar el
océano de ignorancia de la misma manera que uno pisa sobre las huellas de una
vaca. ¡Oh Señor!, quien se asemeja al  Sol brillante, usted está siempre listo para
complacer los deseos de Sus devotos, y por eso Usted es conocido como el árbol
que complace los deseos vancha kalpa taru. Cuando los devotos toman completo
refugio bajo Sus pies de loto para poder travesar el océano de ignorancia,
ellos dejan en la Tierra el método que usaron, y debido a que Usted es
misericordioso con Sus otros devotos, usted permite que ese método pueda
ayudarlos. Aunque ocupados en diferentes actividades, los devotos cuyas mentes
están completamente absortas en Sus pies de loto, y quienes constantemente
escuchan, cantan y contemplan, y también hacen que otros se acuerden de Sus
nombres y formas trascendentales, están siempre en bienaventuranza, y de esa
manera pueden comprender el Dulce Absoluto.”

 

Después de ofrecer esas
oraciones al Señor Supremo, todos los semidioses encabezados por el Señor
Brahma y el Señor Shiva, regresaron a sus casas en los planetas celestiales.

 

Kamsa estaba esperando
ansiosamente por el nacimiento del octavo bebé, puesto que él sabía que eso
significaría su fin. De esa manera, él siguió meditando en el Señor, aunque con
un humor hostil, puesto que Kamsa no tenía otra cosa en la mente que no fuera el
temor por la muerte personificada. Mientras estaba sentado en su trono, o en
sus aposentos, acostado en su cama, o comiendo, durmiendo, caminando, Kamsa
solo podía ver a su enemigo, el Supremo Señor. En otras palabras, por pensar en
su enemigo, Kamsa se volvió consciente de Krshna.