03. El Nacimiento del Señor Krshna

03. El Nacimiento del Señor Krshna

03. El Nacimiento del Señor Krshna

En el auspicioso octavo día
del mes lunar de Bhadrapada – correspondiente a Agosto/Septiembre – mientras la
luna en la fase oscura transitaba en el Nakshatra Rohini, ocurrió la divina
aparición del Señor Krshna. También surgió en el cielo el Sol, la Luna y otros
planetas que estaban muy tranquilos. Todas las direcciones eran  placenteras, y las bellas estrellas brillaban
en el cielo. La Tierra, decorada con ciudades, villas y pastos parecía celebrar
ese divino evento. Los ríos fluyan con agua cristalina, y los lagos y
reservatorios, llenos de azucenas y lotos, estaban extraordinariamente bellos.
En los árboles llenos de flores y hojas placenteras a los ojos, pájaros, cucos
y abejas comenzaban a cantar con sus voces por la orden de los semidioses. Una
brisa pura soplaba, complaciendo el sentido del toque y sosteniendo el aroma de
las flores. Los Kinnaras y los Gandharvas comenzaron a cantar canciones
auspiciosas,  los Siddhas y los Charanas
ofrecieron auspiciosas oraciones, y los Vidyadharis, junto con los Apsara
bailaban en júbilo. Los semidioses lanzaban flores en un humor alegre, y las
nubes se reunieron en el cielo con discretos truenos, haciendo sonidos que semejaban
a los de las olas del océano. Con excepción de demonios como Kamsa, la mente de
todas las criaturas estaba llena de deleite, puesto que Krshna estaba por
descender.

 

 

A la media noche, en un
pequeño cuarto, en verdad un calabozo, apareció en la oscuridad de la noche la
resplandeciente forma de Vishnu desde el corazón de Devaki. Vasudeva vio al
recién nacido, quien tenía maravillosos ojos de loto, y quien sostenía en Sus
cuatro manos los cuatro artículos, shankha – mazo; chakra – disco; gada –
caracola; y padma – loto. En Su pecho estaba la marca de Srivatsa y en Su
cuello la brillante gema Kaustubha. Vestido de amarillo, Su cuerpo negruzco
como una densa nube, Sus largos cabellos completamente crecidos, y Su yelmo y
aretes brillando con  la valiosa gema Vaidurya,
el niño, adornado con un brillante cinturón, pulseras, brazaletes, y otros
ornamentos, parecía maravilloso. La inauspiciosa atmósfera de la casa,
producida por Kamsa, parecía haber sido extinguida por las miradas de soslayo
de la tímida diosa Lakshmi, quien alegremente se acostaba en el pecho del
Señor, con los ojos medio cerrados a causa de la intensidad del brillo del
lustre del Señor.

 

Cuando Vasudeva vio a su
extraordinario hijo,  sus ojos se
maravillaron. En júbilo trascendental él mentalmente colectó diez mil vacas y
las distribuyó entre los brahmanas en un gran festival. Postrándose con las
manos juntas y la atención enfocada, él comenzó a ofrecer oraciones al niño,
quien iluminaba Su lugar de nacimiento debido a Su natural influencia. Aquella
brillante figura iluminaba el aposento con esplendor. Esa forma divina apareció
delante de los ojos de Vasudeva, que estaban cubiertos de lágrimas de alegría.
Con todo su cuerpo emocionado con la visión del Señor y con su voz ahogada de emoción,
Vasudeva glorificó a aquel que se parece al néctar de las flores. Vasudeva
dijo:

 

¡Oh, Señor de Espíritu
Supremo! Usted es el cuchillo que corta la raíz del sufrimiento; Usted no es
parcial con nadie; pueda Usted remover nuestro sufrimiento con Sus
misericordiosas miradas. Mi Señor, Usted es la Persona Suprema, más allá de la
existencia material, y Usted es el Súper Alma. Ahora comprendo perfectamente Su
posición. Usted es la misma persona quien en el comienzo creó este mundo
material a través de su energía externa personal. Oh, mi Señor, Señor de los
semidioses, después de escuchar la profecía de que Usted tomaría nacimiento en
nuestra casa para matarlo, ese incivilizado Kamsa mató a Sus hermanos más
jóvenes. Tan pronto como sus delegados escuchen que Usted nació, ellos inmediatamente
vendrán con sus armas para matarlo.”

 

Por su parte, Devaki, la
madre orgullosa, con lágrimas de alegría mojando sus mejillas, también
glorificó al Señor, la morada de la misericordia, como sigue: “¡Oh maestro de
incontables universos! ¡Oh, Señor Supremo!, ¡Oh Señor Original!, ¡Oh Persona Perfecta! Por
favor, protéjame de las atrocidades de Kamsa.”

 

El Señor entonces reveló a ellos sus dos últimas vidas
pasadas. El Señor dijo: Durante el Swayambhu Manvantara, ambos ustedes me adoraron
con el deseo de que yo tomara nacimiento como su hijo. Vasudeva era el
Prajapati Sutapa, mientras Devaki era su esposa Prishni. Yo había aparecido
como Prishnigarbha. En el nacimiento siguiente ustedes eran Kashyapa y Aditi, y
Yo era Upendra.”

 

Aceptando sus oraciones el Señor decidió descender en la
forma de un niño humano y ser el hijo de Vasudeva y Devaki por la tercera vez.

 

El Señor continuó: “Mi querido padre y madre, ustedes soportaron
la lluvia, el viento, el sol fuerte, en el calor abrazante y en el frío extremo,
sufriendo todo tipo de inconveniente, de acuerdo a las diferentes estaciones.
Por la práctica de pranayama, el control yogico del aire, y por comer sólo
hojas secas que caen de los árboles, ustedes limpiaron la mente de todas las
impurezas. De esa manera, anhelando una bendición Mía, ustedes Me
adoraron con mente tranquila. Así ustedes pasaron doce mil años celestiales
llevando a cabo difíciles actividades de tapasya, en plena conciencia de Mí.
¡Oh, inmaculada madre Devaki! Pasados eses doce mil años celestiales, durante
los cuales usted se mantuvo en contemplación constante de mi persona dentro de
su corazón, con gran fe, devoción y austeridad, Yo me sentí complacido. Puesto
que soy el mejor entre los otorgadores de bendiciones, Yo he aparecido en esta
misma forma como Krshna, para decirles que acepten la bendición que tanto
ustedes desearon. En ese ocasión Ustedes desearon tener un hijo exactamente
como Yo.”

 

Impelido por el deseo del
Señor, Vasudeva arregló todo para hacer el cambio de su hijo con la hija de
Nanda. De esa manera, el Señor aceptó ser puesto en las manos de Vasudeva, y
allí se quedó como si fuera un cisne sentado en un loto.

 

Yoganidra Maya, una potencia
especial del Señor, se aseguró a través de poderes místico de que los
habitantes de la ciudad fueran puestos a dormir. Así también las puertas se
abrieron, permitiendo a Vasudeva huir de la prisión sin ser notado.

 

El sendero estaba iluminado
por las brillantes joyas de la cresta de la serpiente Shesha, quien con sus
capuchas protegía la cabeza de Vasudeva de la lluvia.

 

Aunque las aguas del Yamuna
estaban inundando las orillas, ellas se retiraron bajando al nivel del tobillo,
permitiendo a Vasudeva atravesar el río de manera segura. El río Yamuna
generalmente está lleno de grandes olas y remolinos, y sus orillas están llenas
de leones, serpientes y otras criaturas, pero con el propósito de dar paso a
Vasudeva toda su atmósfera estaba tranquila y pacífica.

 

Al llegar al palacio de
Nanda, donde los vaqueros estaban dormidos, y donde las puertas estaban
abiertas, Vasudeva, al escuchar el suave llanto de una bebé, entró en los
aposentos internos y recogió a Maha Yogamaya, cambiándola por el Señor, y
regresó rápidamente a la ciudad.

 

Era un miércoles, el octavo
día de la fase oscura de la luna, el amavasya del mes lunar de Shravana, cuando
Yashoda dijo a su cuñada Sunanda: “Hermana, por favor, despiértame cuando el
bebé nazca”,  y Sunanda se rió. De hecho
era la influencia de Yogamaya. Cuando Yogamaya tomó nacimiento, todas las
personas alrededor estaban durmiendo profundamente, y continuaron durmiendo
hasta que Vasudeva vino y cambió la bebé por el niño. Poco después que Vasudeva
partió, Yashoda fue despertada por el  sopor y vio un bebé extremadamente bello al
lado de ella. Yashoda estaba vagamente consciente de haber dado nacimiento a un
hijo, pero se sentía exhausta y no sabía decir si había dado nacimiento a un
niño o a una niña. En aquel momento, Nanda estaba meditando en el establo, y
fue inmediatamente informado. Su corazón también estaba lleno de alegría
sobrenatural. Él se bañó y puso ropas nuevas.

 

Mientras tanto, escuchando el llanto de Yogamaya, los
guardas, cuyo sueño había sido disturbado, corrieron a informar a Kamsa sobre
el nacimiento del bebé. Kamsa vino inmediatamente, con su mente agitada por la
noticia de la llegada del bebé, pero totalmente confuso y atónito al ver que
era una bebé que Devaki tenía en las manos.

 

Pensando que eso era otro truque del astuto Vishnu, él
arrebató a la pequeña bebé, quien estaba segura en las manos de Devaki, como un
elefante agarraría el talo de un loto de un lago, y tiró a Yogamaya en contra
de una losa de piedra.

 

Yogamaya, quien había venido como una bebé, rápidamente
resbaló de la manos de Kamsa y tomó una forma diferente, asumiendo la aparencia
de Astabhuji Durga – la forma de ocho brazos – y voló hacia el cielo,
resplandeciente con sus poderosas ocho armas brillando en sus brazos.

 

Mientras volaba,  ella advirtió al malvado Kamsa que matarla no
haría ninguna diferencia, puesto que su destructor había nacido en otra parte y
que él debería preocuparse con su situación. Entonces, glorificada por los
Maruta Ganas y otros dioses, Yogamaya entró en los templos en la Tierra, donde
es adorada como Durga, Bhadrakali, Vijaya, Vaishnavi, Kumuda, Chandika, Krshna,
Madhavi, Kanyaka, Maya, Narayani, Ishani, Sarada y Ambika.

 

En la mañana siguiente, Kamsa reportó la advertencia de
Yogamaya a los arrogantes demonios encabezados por Pralamba, Baka, y Putana.
Ellos anduvieron por todo el mundo, matando a todos los niños, conducidos por
su deseo de destruir al Señor. Ninguna medida de crueldad estaba allá de esos
malvados demonios.

 

Después de las órdenes de su maestro, los envidiosos
asuras, quienes eran enemigos de los dioses y quienes eran muy experto en sus
actividades, aconsejaron a Kamsa como sigue: “Oh rey de la Dinastía Bhoja, a
partir de hoy vamos a matar todos los niños que nacieron en todas las villas,
ciudades y pastos, en los últimos diez días. Los semidioses siempre tienen
temor por el sonido de su arco. Ellos viven en constante ansiedad, con temor de
luchar. Por lo tanto, ¿qué pueden hacer ellos para golpearlo? Mientras son atingidos
por sus flechas, las cuales usted tira por todos los lados, algunos de ellos
que ya fueron heridos por la multitud de flechas pero que deseaban vivir,
huirán del campo de batalla, con el deseo de escapar. Perseguir a los vaisnavas
es por lo tanto la única manera de matar a Vishnu.”

 

Considerando entonces las instrucciones de sus perversos
ministros, Kamsa, quien estaba destinado por la ley de Yamaraja y quien era
destituido de inteligencia, puesto que era un demonio, decidió perseguir a las
personas santas, a los brahmanas, como la única manera de obtener su propia fortuna.
Esos demonios seguidores de Kamsa eran expertos en perseguir a los otros,
especialmente a los Vaisnavas, y podían asumir la forma que desearan. Después
de dar permiso para los demonios a salir por doquier y perseguir las personas
santas, Kamsa entró en el palacio. Cargado
de pasión e ignorancia y sin saber distinguir lo  bueno de lo malo, los asuras, a quien la
muerte esperaba, comenzaron la persecución de las personas santas.

 

Mientras tanto, el Divino
Señor, acostado en la cama de parto, al lado de Yashoda, la esposa del vaquero
Nanda, empezó a llorar, sacudiendo Sus piernas. Las mujeres de la región,
despertadas por el llanto, comenzaron a anunciar el nacimiento del bebé, y la
alegría tomó a toda Gokula.

 

Yashoda, al tener la visión
del Señor, quien se parecía a una flor Kayambu, ofreció su pecho, el cual era
una fuente de deleite al pequeño Divino Bebé.

 

Nanda Maharaj, repleto de
felicidad, dio varios regalos a los Brahmanas. No había nada que él no diera.
Tampoco hubo auspiciosas ceremonias que los vaqueros no llevaran a cabo.