04. Celebración del nacimiento trascendental del Señor

04. Celebración del nacimiento trascendental del Señor

04. Celebración del nacimiento trascendental del Señor

 

Madre Yashoda experimentó un estado de inmensa alegria
mientras sostenía al Señor en su regazo. La feliz madre había invitado todas
las mujeres de la región, los parientes y los brahmanas para la celebración de
la primera vez que el bebé se volteaba en la cama. Yashoda estaba en la cocina
ocupada con la preparación de diversos platos, mientras el bebé Krshna se
quedaba en un carrito cerca de ella.

 

Ya que Nanda era el jefe de Vraja, todas las personas de
esa región decidieron celebrar el nacimiento del Divino Bebé. Todas las casas,
calles y callejuelas fueran limpias y rociadas con aguas aromáticas. Todas las pasarelas fueron embellecidas con banderas y
guirnaldas.  Todos los habitantes de la
villa empezaron a reunirse alrededor de la casa de Nanda, para prestar su
respecto en un humor alegre de celebración. Hasta las vacas, los bueyes, y los
terneros estaban bellamente adornados con oro en sus cachos.

 

Entonces, Brahma llegó
acompañado de Sanata Kumara, Kapila, Shukadeva, Vyasa, Hamsa, Datta, y
Pulatsya. Usando corona y aretes, y llenando todas las direcciones con luz, el
Brama de cuatro cabezas vino manejando su vehículo, el cisne. Acompañado por
fantasmas y demonios el Señor Shiva llego manejando a su toro. El rey del Sol
vino en su carroza, mientra Indra llego manejando un elefante. Vayu apareció en
su pájaro Khanjana, y Yamaraja en su búfalo. Kuvera apareció en una carroza de
flores y el dios de la luna apareció con su venado. Agni vino en un carnero,
Varnuna en un tiburón, Karttikeya en un pavo real, y Saraswati en un cisne.
Lashmi vino cargada por Garuda y Durga vino cargada por un león. Manifestada en
la forma de una vaca, la madre Tierra apareció en un aeroplano. El gobernante
del planeta Marte apareció cargado por un gorila; el gobernante de Mercurio
vino cargado por un gallo; el gobernante de Júpiter vino cargado por un ciervo
negro; Venus en un buey; Saturno en un tiburón, y Rahu en un camelo.
Refulgentes como millones de soles ellos vinieron al palacio de Nanda para
ofrecer sus reverencias.

 

Las gopis decoraran a sus
palmas con mehendi henna, y se ungieron con ubtan – una pasta compuesta de
harina y muchas hierbas. Despué de bañarse, ellas se adornaron y ofrecieron
varios tipos de regalos al bello bebé. Al ver el bebé ellas lo rociaban a Él
con agua con cúrcuma y aceite, y cantaban auspiciosas canciones.

 

Los hombres celebraban con
gran alegría rociando leche, yogurt y mantequilla unos en los otros. Nanda
generosamente regalo a la gente vestimentas, adornos, y bacas. Los prisioneros,
los ascetas, y los mendicantes recibieron
limosna.

 

Para celebrar el nacimiento, Nanda Maharaj hiso con que mantras fueran
cantados y que también se hiciera la adoración a los antepasados y a los
semidioses. Él fue generoso lo suficiente para donar a los brahmanas
incontables vacas bellamente decoradas y siete montañas de ajonjolí, cubiertas
de joyas y telas enjoyadas con oro.

 

Los panditas recitaban poderosos y sagrados versos de las escrituras, bajo
la vibración de los bheris y de los dundubhis – diferentes tipos de tambores.
Los contadores de historia, los recitadores, y los cantantes vocalizaban
palabras que purificaban la ya esplendida atmosfera.

 

Vraja entera estaba brillando, puesto que todos los portones y jardines
habían sido limpios. Los interiores de las casas habían sido lavados y una
variedad de guirnaldas y de bandera decoraban los arcos, junto con telas y hojas
de mango. Las bacas, los bueyes y los terneros fueron decorados con aceite de
cúrcuma y con una variedad de minerales coloridos, penas de pavo real, tela,
adornos dorados y flores.

 

Los gopas estaban vestidos con los más preciosos ornamentos y con bellos
turbantes. Todos perfectamente decorados, los gopas se acercaron a la casa de
Nanda Maharaj para ofrecer al bebé todos los tipos de regalos. Las gopis
también estaban alegres de saber que madre Yashoda había dado nacimiento a un
hijo, y aparecieron con sus vestimentas de fiestas, usando adornos y joyas.

 

En esa atmosfera muy auspiciosa llego el momento en que Nanda tuvo que
pagar sus impuestos al gobierno. Dejando a los vaqueros la tarea de proteger a
Gokula, Nanda Maharaj fue a Mathura para pagar sus impuestos anuales a Kamsa.

 

Cuando Vasudeva escucho que su cuñado estaba en la ciudad, el fue a
buscar por él. Al ver a Nanda, Vasudeva cayó al piso, casi inconsciente.
Entonces, sobrepujados por amor y afecto, él abrazó el amigo. Después de los
usuales honores y bienvenidas, ellos encontraron un lugar tranquilo, donde
pudieran hablar pacíficamente.

 

Vasudeva dijo: “Querido hermano Nanda, ¡qué gran fortuna ha descendido
sobre usted, ahora que lograste un hijo, estando usted en edad avanzada y sin
hijos anteriores! ¡Qué gran fortuna también es verlo acá hoy, es como un
renacimiento, puesto que es tan raro en este mundo de nacimiento y muerte estar
cerca de las personas a quien amamos nuevamente! De la misma manera que las
cosas flotan en el río y son llevadas por la fuerza de las olas, similarmente
no logramos permanecer cerca de las personas y somos llevados a otra parte por
los caminos karmicos.”

 

Sri Nanda contestó: “¡Qué lástima que sus muchos hijos que tuviste con
Devaki fueron muertos por el malvado Kamsa, y que su única hija que quedó se
fue al cielo.”

 

Vasudeva dijo: “Ahora que usted ya pago sus impuestos anuales y que ya
nos hemos encontrado usted no debería quedarse acá, puesto que algo puede estar
pasando en Gokula.”

 

Con ese consejo, Nanda y sus compañeros salieron hacia Gokula para
asegurarse de que el bebé Krshna estaba bien y protegido.