06. La muerte de Shakata y la Salvación de Trinavarta

06. La muerte de Shakata y la Salvación de Trinavarta

06. La muerte de Shakata y la Salvación de Trinavarta

Cuando el bebé Krsna tenía veinte y siete días de nacido,  en el momento que Él podría voltearse hacia arriba en Su cuna, mientras la Luna estaba transitando por la constelación de Rohini, Yasoda y el pueblo de Vraja organizó  el festival de utthana, que es la celebración de cuando el bebé sale de su hogar por primera vez. Antes de la celebración, hay un baño ritual, durante el cual los brahmanas cantan mantras e himnos. También en estas ocasiones, los brahmanas daban regalos al bebé, tales como: alimentos, vestimentas, guirnaldas, vacas y granos.

 

El bebé Krshna estaba hermosamente vestido y adornado para la celebración del retorno de Su primero nacimiento – a los veinte y siete días después de Su nacimiento, cuando la Luna transita nuevamente en la constelación de Rohini. Él vestía trajes rojos y ornamentos dorados; Sus ojos estaban ungidos con anjana negra; llevaba un collar brillante de luna alrededor del cuello y era cargado por Yasoda, quien prestó sus respetos a los brahmanas.

 

Cuando Yasoda vio que el bebé estaba soñoliento, ella lo puso en una cuna dentro de un coche. El coche estaba cargado de envases de leche, cuajada, mantequilla y otros productos lácteos. Después de un tiempito, el bebé Krsna se despertó y empezó a llorar puesto que estaba hambriento.  Sin embargo, debido a las festividades, Yasoda no pudo escuchar Sus gritos. Mientras tanto, un demonio de nombre Utkaca, también conocido como Shakatasura, que había sido enviado por Kamsa, se montó en el coche con la intención de presionar el carrito y así matar al Señor.  Pero antes que pudiera actuar, el Señor tocó el coche con Sus pies, y este se volteó con todos los utensilios aplastando el demonio por debajo.

 

En este momento, el niño Krsna, quiso tomar leche de los pechos de Su madre, y con rabia tiró Sus piernas hacia arriba. El bebé estaba acostado debajo del carrito en un rincón del patio, y aunque Sus piernas eran tan suaves como hojas, golpeó  con más fuerza el carrito, haciendo que sus ruedas se separaran del eje, volviendo todo hacía abajo y rompiendo por completo todo el carrito.

 

En este intervalo de tiempo, los brahmanas estaban haciendo sus adoraciones al fuego, y la ceremonia estaba llevándose a cabo auspiciosamente. Pero después de ser testigos de lo que había pasado, los otros muchachos que estaban jugando allí cerca, informaron a las Gopis que el pequeño Krsna había volteado el carrito cargado, pero ellas no les creyeron. Yasoda salió corriendo desesperada y sostuvo al bebé en sus brazos.

 

Cuando Madre Yasoda y las otras damas que estaban asistiendo el festival utthana, vieron la situación, ellas empezaron a imaginar como el carrito se había colapsado solo.

 

 

Los pastores y las damas que estaban ahí reunidos, empezaron a contemplar cómo había sucedido eso. Entonces, los hombres recogieron los envases y la parafernalia del carrito. Luego, siguieron realizando la ceremonia ritual con el sacrificio del fuego para apaciguar el planeta maléfico, y entonces, con los granos de arroz, kusa, agua y cuajada, ellos adoraron al Supremo Señor. Nanda Maharaja colocó a Krshna en su regazo e invitó aquellos confiables brahmanas a llevar a cabo la ceremonia según los himnos sagrados del Sama, Rg y Yajur Vedas. De esta manera, mientras se cantaban los himnos, él bañaba al bebé con agua mezclada de puras hierbas, y al finalizar la ceremonia de fuego, él suntuosamente alimentó a todos los brahmanas con alimentos sabrosos.

 

Nanda Mahraraj, en aras de la prosperidad de su propio hijo Krshna, regaló a los brahmanas vacas decoradas con ornamentos, guirnaldas de flores y collares de oro. Aquellos brahmanas eran completamente expertos en los cantos Védicos, y eran yoguis equipados con poderes místicos. Cualquier bendición que proferían, seguramente daban sus frutos.

 

En otra ocasión, cuando Madre Yasoda estaba jugando el  bebé en su hogar, ella sintió que el niño estaba volviéndose desproporcionalmente pesado.  Pronto, ella sintió que ya no era capaz de sostenerlo, entonces lo dejó en la cama y empezó a orar.

 

Después de unos momentos, ella se olvidó del evento, pero no todo estaba resuelto.

 

Trinavarta, un demonio ministro de Kamsa, había llegado a Gokula  como un feroz remolino. Vibrando con un sonido fortísimo, él cubrió masivamente toda  Gokula con el polvo que penetraba en cada rincón y ocultaba toda la visión. Durante una hora o más, todo estaba cubierto por la gran cantidad de polvo.

 

Sumergida en la oscuridad, Yasoda no podría ver donde estaba su hijo que había colocado en el piso. Sin poder verse el uno al otro, la gente estaba perturbada y confusa por las arenas lanzadas. Su madre no era capaz de ver nada, y preocupada por su hijo, se lamentó tristemente. Yasoda cayó al suelo como una vaca que se desploma al perder su ternero.

 

 

En la forma de un ciclón, pasando a 800,000 millas en el espacio, el demonio Trinavarta había soplado al bebé Krshna con él; pero tampoco él podría soportar Su peso. De hecho, el demonio pensó que Krsna era una montaña, o el propio Monte Sumeru, puesto que no podría cargarlo. Entonces él empezó a perder velocidad. En este momento el Señor Krsna lo agarró por el cuello, y el demonio se murió en pocos minutos. Sus ojos saltaron y con un gemido indistinto, su cuerpo cayó muerto en Vraja.

 

Todos estaban asombrados con la visión de demonio caído  en una roca con todos sus miembros destrozados como la ciudad de Tripura cuando fue golpeada por el Señor Shiva.

 

Yasoda se recuperó cuando vio a su bebé Krsna sano y salvo, jugando sobre el pecho del demonio, porque ella pensaba que el remolino Lo había llevado.

 

Cuando las gopis trajeron a Krsna de vuelta a Madre Yasoda, ellas dijeron: “¡Oh Madre Yasoda! No deberías tener el derecho de cuidar a este niño, ya que Lo dejaste solo,  conduciéndolo a esta horrible situación.” Madre Yasoda replicó: “Usted no entienden la situación que estoy pasando. Este es el único niño que tengo, pero Él se mete en todos tipos de problemas que yo casi no puedo cuidarlo apropiadamente. Hace poco, antes de este incidente, mi hijo estaba más pesado que una montaña y yo no era capaz de levantarlo.

 

Este es el motivo por lo cual yo Lo dejé solo en el piso, porque no podía sostenerlo.”

 

Mientras Yasoda discutía sobre las actividades asombrosas de Krsna, Madre Yasoda dio su pecho a Krshna, lleno de leche amorosa, la cual Él tomó felizmente como si nada hubiera pasado.

 

Los brahmanas entonces empezaron a cantar himnos para proteger al Señor, y cada parte de Su cuerpo fue alabada auspiciosamente.

 

Nanda Maharaj también alimentó a los gopas suntuosamente y los honró dándoles muchas vestimentas y ornamentos.

 

La vida previa de Shakatasura: Utkaca era el hijo de Hiranyaksha. En una de sus fechorías, él  fue a la ermita de Lomasha Muni y rompió algunos árboles, Al ver la forma gigante del demonio, Lomasha lo maldijo para convertirse sin forma. Así, el cuerpo de Utkaca cayó al suelo como si fuera la piel de una serpiente. El demonio gritó a los pies de Lomasha Muni, implorando su misericordia. El sabio consideró hacer un cambio en la maldición y dijo que debería tener un cuerpo hecho de aire, y le otorgó el don de que iba ser liberado por los pies del Señor Supremo en el momento del Visvavata Manvatara. De esta manera, la maldición anterior se convirtió en una bendición.

 

La vida previa de Trinivarta: Él era Sahasraksha, el poderoso rey de Pandu Desha. Él solía ser un devoto que seguía la religión y llevaba a cabo yajnas. En las orillas de Reva, él pudo disfrutar de la compañía de un millón de hermosas mujeres. Cuando Durvasa Muni murió, Sahasraksa no le prestó reverencias, entonces el Muni lo maldijo: “Te convertirás en un demonio”.  Una vez más, implorando su misericordia, Sahasrasha imploró otro tipo de maldición: Durvasa Muni entonces le dijo: “El contacto de Krsna va a liberarlo.”  Así, él nació como Trinavarta y la maldición y la bendición fueron cumplidas.

 

Significado del Pasatiempo: La muerte de Trnavarta, quien apareció como el demonio remolino, simboliza la destrucción de la tendencia a pelear y argumentar sobre filosofías mundanas, y la destrucción de la tendencia a especular a través de un razonamiento ­incorrecto. Se debe abandonar de inmediato la compañía de las personas que tienen tales ­tendencias. Sri Caitanya Mahaprabhu nos ha enseñado jnana-sunya-bhakti, la devoción libre de conocimiento especulativo. Debemos ir en esa dirección.