15. La Gracia sobre la Serpiente Kaliya – Parte 1

15. La Gracia sobre la Serpiente Kaliya – Parte 1

15. La Gracia sobre la Serpiente Kaliya – Parte 1

Hace mucho tiempo, un sabio llamado Soubhari, el cual deseaba servir al Señor, estaba llevando a cabo penitencia en el río Kalindi, por 12 años. Durante este tiempo, él se volvió profundamente apegado a los bandos de peces, incurriendo en  pasatiempos románticos en las aguas a su alrededor. Entonces, un día vio a Garuda en persona delante de él. El vehículo del Señor Supremo, Garuda, el hijo de Triksha, empezó a comer los peces puesto que estaba muy hambriento. Enfurecido con esta visión, el sabio maldijo a Garuda a que perdiera su vida si intentaba comer cualquier criatura viviente otra vez en aquella región.

Mientras tanto, la serpiente, Kaliya, que era muy orgullosa de su veneno mortal, comió parte del alimento dejado por Garuda. Demasiado hambriento, Garuda  la atacó con sus alas y la cazó. Entonces Kaliya tomó refugio en aquella parte del insondable río Kalindi, el cual estaba fuera de los límites de Garuda, debido a la maldición del sabio.

Las aguas del río Yamuna, la parte habitada por la temerosa Kaliya, se contaminó debido a su veneno mortal, destruyendo los árboles en las orillas del río, y causando la muerte de los pájaros que sobrevolaban allí.

Un día, Krsna llegó a las orillas del Yamuna con sus amigos, sin la compañía de Balarama. El agua del río Yamuna estaba contaminada por el veneno de Kaliya, la Naga.

Este día estaba excepcionalmente caliente y todos los pastorcillos y sus rebaños estaban muy sedientos. Las vacas y los pastores atormentados con el calor, sintiendo mucha sed, tomaron el agua del río Yamuna. Al tomar el agua, se colapsaron sin vida en el piso.

Krsna, lleno de compasión, lanzó el néctar de Sus graciosas miradas en ellos y los resucitó de una vez. El Señor Krsna los resucitó mediante su ambrosiaca visión. Resucitándolos, los pastorcillos se levantaron y con escalofríos de emoción por todo el cuerpo, se maravillaron ante los acontecimientos. Al ver a Krsna delante de ellos, y percibiendo que se trataba de otro milagro, puesto que había sido testigo de muchos de estos antes, abrazaron cálidamente a Krsna. Del mismo modo, las vacas que habían recuperado sus vidas, al instante, llenas de alegría al ver a Krsna, se reunieron a Su alrededor, expresando su gratitud mediante sus ojos llenos lágrimas de emoción y mugiendo con tonos suaves.

Los pastorcillos, con sus cabellos parados y temblando y vibrando de emoción, no podían expresar palabras. Aunque todavía estaban bajo el efecto del veneno. Ellos oraron y agradecieron  a Krsna intensamente, con alegría. De esta manera, Krsna es capaz de revivir a Sus devotos, incluso si  están muertos, y hacerlos nuevamente saludables con Sus hermosas miradas.

Luego, Krsna decidió purificarse en las aguas del Yamuna. Colocando una tela alrededor de la cintura, Krsna subió el árbol Kadamba en las orillas del río, con sus hojas totalmente secas debido al aire venenoso, y se lanzó al río. Krsna había apretado su cinturón y golpeaba con los brazos, como si estuviera invitando una pelea con Kaliya.

En el agua, el Señor empezó a tocar y salpicar el agua. Pronto se formaron olas a gran altura. Krsna puso sus pies, brillantes y tiernos como árboles frescos, en un tronco y subió hacia la copa del árbol, y desde ahí se sumergió en el fondo del río, lleno de terribles y agitadas olas. Puesto que Krsna soporta el peso de los tres mundos, Su cuerpo se hundió en el río, por lo que las aguas subían hacia arriba con un sonido atronador, inundando a la tierra en ambas orillas a una distancia de un centenar de longitudes de 400 cm cúbicos.

Cuando Kaliya, la Naga, escuchó el sonido, se puso muy enojada debido a la violación en su morada, y apareció delante de Krsna. Los profundos remolinos generados por la agitación de agua, en todas direcciones, debido a que Krsna se había sumergido y el ensordecedor sonido que lo acompañaba, enfureció a la serpiente negra. La serpiente de mil capullos, silbando de una manera mortal, produciendo chispas de fuego escupiendo su veneno mortal y virulento, apareció como una montaña de múltiples cúspides delante de Él.

Kaliya vio a un hermoso niño de tez oscura jugando alegremente en las aguas. Él lo mordió y lo amarró en sus espirales, inmovilizando a Krsna. Con sus ojos flameantes, emitiendo humos de veneno mortal, produciendo intenso calor alrededor, aquella serpiente mordió a Krsna en sus partes más blandas, y lo envolvió apretándole fuertemente.

Al a ver a Krsna en esta situación mortal, todos los pastorcillos e incluso las vacas estaban abrumados de tristeza, dolor y miedo. Mientras esperaban en las orillas llenos de preocupación e inquietud debido a la desaparición de Krsna, los adultos de la aldea, presagiando malos augurios en sus casas, llegaron al Yamuna a toda prisa. Ellos siguieron las huellas de los pies de Krsna – una flor de loto, una semilla de cebada, un aguijón, un rayo – en medio de las huellas de los demás, y de esta manera llegaron al sitio. Balarama apareció en la escena y con ganas se rió y no dijo nada, sabiendo de  las glorias de Sri Krsna. Viendo la condición de Krsna, todos ellos, tomados por la tristeza, decidieron dar fin a sus vidas, cuando de pronto, Krsna librándose de las presiones mortales de la serpiente, salió a flote, sonriendo como si nada hubiera pasado.

Entonces un juego de escondite comenzó entre ellos. El Señor se esquivó de Naga durante largo tiempo. Luego, pisando en las campanas de la serpiente, Krsna bailó con sus pies delicados y radiantes, con el tintineo de Sus tobilleras, con el ritmo de Sus pulseras. A partir de entonces, se montó en Kaliya y siguió bailando ahí.

Los Gandharvas, Siddhas, Caranas y Apsaras empezaron a tocar la mrdanga, dhol y otros instrumentos para hacerle compañía. Viendo a Krsna bailando, los pastores estaban exaltados; los sabios maravillados y los dioses en el cielo enviaron una lluvia de flores. Las doncellas celestiales cantaban melodiosamente, y los dioses tocaban sus tambores de manera que Krsna bailó por un largo tiempo, con Sus hermosos aretes colgantes moviéndose de un lado a otro.

Cansado de los golpes de los pies del Señor, Kaliya empezó a vomitar. Cuando por fin la serpiente se inclinó y se sometió a las pisadas rítmicas de Krsna,  estaba completamente dañada y las aguas se volvieron rojas por la sangre. Sus esposas vinieron y se prostraron  a los pies de Krsna. Las esposas de Naga vinieron con sus bebés e imploraron: ¡Oh Señor! Su encarnación es para castigar los malvados pecados. Usted ha mostrado su gracia sobre nosotras también. De hecho, punir a Kaliya es a la vez una bendición y un favor en formas disfrazadas. Somos muy afortunadas por recibir Su mirada y tocar Sus pies. Nos preguntamos qué tipo de austeridad está serpiente ha realizado para merecer el toque de Sus pies. Esta Naga ya no puede soportar Su fuerza. Va a morir. Somos todos sus sirvientes. Kaliya es nuestro amo. ¡Por favor, perdónalo¡ Amorosamente, Krsna liberó a Kaliya. Poco a poco fue recuperando sus sentidos y vitalidad,  y empezó a respirar con dificultad. La criatura miserable, con las manos juntas oró de la siguiente manera: ¡Oh Señor! En su creación,  las serpientes representan Tamaguna – virtudes oscuras. Estamos confundidos por Sus ilusiones.”

Después de estas oraciones, Krsna le advirtió que se fuera a la Isla Ramanaka, ubicada en parte central del océano, donde no sería molestado por su enemigo, Garuda. Krsna dijo: “Con sus esposas y familiares váyanse a Ramanakadvipa. A partir de hoy, Garuda ya no te comerá, ya que llevas las marcas de Mis pies.”

Siguiendo el consejo de Krsna, la serpiente lo adoró, circunvalándolo y postrándose ante el Señor, y luego partió con las otras serpientes. Adornado con piedras preciosas, collares de brillantes y trajes de seda, regalados por las esposas del rey de las serpientes, Krsna estaba reunido con Su propia gente, esperando en las orillas del Yamuna, derramando lágrimas de alegría.

Cuando Yasoda vio a hijo, lo amamantó con su leche. Para el bienestar de sus hijos, ella dio caridad a los brahmanas. Por lo tanto, las gopas y gopis exhaustos, se quedaron dormidos en las orillas del Yamuna. Desde entonces el agua del Yamuna se volvió apropiada para los humanos y animales.