31. Salvación de Aristasura

31. Salvación de Aristasura

31. Salvación de Aristasura

Luego, vino el demonio toro llamado Arista, que no era otro, sino el sirviente de Kamsa, el cual tenía una joroba enorme y cuyo cuerpo con sus cascos desgarraba la tierra. Gritando muy alto y raspando el suelo con sus cascos, la cola hacia arriba y las puntas de los cuernos escavando y levantando terrones, y con los ojos desorbitados, eliminaba gotas de orina y trocitos de excremento.  De su rugido reverberante, los humanos y las vacas temen perder a sus fetos en abortos involuntarios mientras la visión de su cuernos afilados y su joroba, los cuales las nubes acumuladas la confunden con las montañas, aterrorizando a los gopas y las gopis. Los animales salen corriendo de miedo, abandonando el pasto como si estuvieran gritando ¡”Krsna, Krsna”!, y van a refugiarse en Govinda.

Balarama le dijo a Krsna: “Nunca había visto antes un toro tan enorme.”

Todos empezaron a gritar pidiendo auxilio. El Señor los consoló y desafió al toro: “¡Oh necio! ¿Por qué anda aterrorizando a estas vacas y los pastores? Voy aplastar su ego.” Así, Krsna golpeó  con Sus brazos el irado Arista. De hecho, de esta manera hizo el enfurecido Arista comenzó a rasguñar la tierra con sus cascos y con la cola levantada atacó a Krsna. Con sus cuernos apuntando hacia adelante y su mirada sanguinaria de reojo en Krsna, corrió a toda velocidad como un rayo lanzado por Indra.

Agarrándolo por los Cuernos

Agarrándolo por los cuernos, el Señor Supremo lo lanzó como un elefante rival a dieciocho metros de distancia. Rechazado, rápidamente se recuperó,  sudando por todos los lados, y respirando iradamente. Yendo a atacarlo nuevamente, Krsna lo agarró por los cuernos haciéndole tropezar en Sus pies, él se resbaló y Krsna lo golpeó hasta que se cayó. Vomitando sangre, evacuando y orinando, vio la morada de la muerte. En este momento, los seres celestiales derramaron flores y alabaron a Krsna, diciendo: “Oh Señor, con la muerte de este toro, el Dharma se ha establecido en la tierra, y la gran alegría prevalece en la mente de Indra también. Realmente, ¡qué maravilloso!”

Así, matando al enorme jorobado, Krsna, quien da alegría a los ojos de las gopis, alabado por los dos veces nacidos, entró al pueblo con Balarama.