33. Kamsa envía a Akrura

33. Kamsa envía a Akrura

33. Kamsa envía a Akrura

Después de la muerte de Keshi, Kamsa llamó a su ministro Akrura, y le pidió que se fuera de una vez para Gokula.

Él le dijo a Akrura, el hijo de Gandini,  que invitara a Krsna a Mathura, con la excusa del Sacrificio de la Reverencia:

“Querido maestro de la caridad, por favor, con todo el respeto, no hay nadie entre los Bhojas y Vrshnis que sea tan misericordioso como usted. Por lo tanto, dependo de ti, oh amable, que siempre lleva a cabo sus deberes seriamente, tal como Indra, el poderoso rey del cielo, que logró sus objetivos refugiándose en el Señor Vishnu. Vaya al pueblo de los pastorcillos de Nanda, donde viven los dos hijos de Vasudeva, y tráigalos ya aquí en este carruaje. De hecho, por refugiarse en Vishnu, ellos han sido enviados para matarme. Tráigalos juntos con los gopas, encabezados por Nanda. Al traerlos, serán muertos por un elefante más poderoso que el propio tiempo, y si escapan, entonces mis luchadores, tan fuertes cuanto los rayos, acabarán con sus vidas. Y con los dos muertos, mataré a los familiares agonizados de los cuales Vasudeva es el líder: los Vrshnis, Bhojas y los Dasharhas.

Así también me comprometeré con mi anciano padre Ugrasena, codicioso por el reino, y su hermano Devaka y mis otros enemigos. De esa manera, oh amigo, las espinas del mundo serán destruidas.

Con mi suegro, Jarasandha y mi querido amigo Dvivida y Shambara, Naraka y Bana, quienes tienen una gran amistad conmigo.  Mataré a todos aquellos que conspiran con los reyes demonios. Entonces, trae rápidamente a los jóvenes Balarama y Krsna para asistir el sacrificio de la reverencia, y para respetar la gloria de los Yadus. Akrurji, ve a Gokula y lleva a los hijos de Vasudeva, que están hospedados en la casa de Nanda. Invítalos para las ceremonias de Dhannsha- yagya.”

Akrura comprendió las intenciones de Kamsa, pero temía ser muerto por el rey. Entonces decidió visitar Gokula, y también tuvo la oportunidad de ver a Krsna. Se sentía abrumado sólo en pensar en él.

Akrura dijo: “Oh rey, tu manera de pensar para aclarar las cosas es concluyente; uno debe actuar igual a lo perfecto y lo imperfecto, después de todo, es el destino quien da los resultados. El hombre ordinario, aunque sea golpeado por la providencia, actúa con fervor por sus deseos y se confronta con la felicidad y la angustia, sin embargo, voy hacer lo que ordenaste.”

Akrura, con este humor, pasó toda la noche en la ciudad de Mathura, luego se montó en el carruaje y se marchó para el pueblo de Nanda. Meditando en los pies del Señor, Akrura se dirigía hacia Vrndavana. Durante todo el viaje, los pensamientos de Akrura estaban concentrados en Krsna: “¿Podré ver aquel Ser Supremo que es venerado en los himnos védicos y es la meta de todos los Vedas”? ¿Será que podré tocarlo y abrazarlo? ¿Qué me dirá Él? ¿Dónde, de verdad,  Lo veré? Kamsa, en realidad, me ha hecho un gran favor al mandarme aquí; hoy veré los pies del Señor quién ha descendido aquí; en el pasado, mediante el brillo de Sus uñas redondeadas, muchos trascendieron a la dificultad de superar la oscuridad de una existencia material. Mientras pastoreaba las vacas con Sus compañeros, Él se movía por el bosque que estaba marcado con el kunkum de los pechos de las gopis. Ciertamente veré las hermosas mejillas y la nariz, las sonrisas y miradas de Su ojos de lotos y los cabellos rizados tocando el rostro de Mukunda. ¡De hecho, los ciervos que ahora pasan a mi derecha es un auspicioso presagio”!

Akrura se sentía como el más afortunado porque estaba seguro que tendría una visión del Señor. Así, absorto con muchos tipos de sentimientos devocionales, Akrura bajó del carruaje en la frontera de Vrndavana y comenzó a caminar. Le resultaba injusto pasar con el carruaje en la tierra de Vrndavana, donde el Señor Krsna caminaba. Él visitó los lugares donde Krsna jugaba; rodó en el polvo que llevaba las huellas de los pies de Krsna.

Cuando llegó a Vrndavana, el Señor Krsna y  Balarama habían regresado a sus casas después de pastorear sus vacas. Al verlos, Akrura se cayó a Sus pies. Ambos hermanos levantaron Akrura, y lo llevaron como “Chacha”, el tío, y lo acompañaron a la casa. Viendo sus ojos llenos de lágrimas y los vellos del cuerpo erizados, el Señor Krsna, alegremente, se abrumó con sentimientos de compasión, y llorando tomó a Akrura y lo abrazó. Entonces el magnánimo Balarama, que estaba allí con la cabeza baja,  lo abrazó y tomando sus manos lo llevó con su hermano menor para la casa.

Después Krsna preguntó si él había hecho un buen viaje y le ofreció un excelente asiento, según la etiqueta – como la reverencia a tomar – lavando sus pies con leche dulce. Donando una vaca y respetuosamente dando un masaje al invitado cansado, Krsna le ofreció  fielmente diversos tipos de alimentos.

Después de comer, Balarama le trajo hierbas y flores fragantes para su más alta satisfacción.

Akrura fue recibido afectuosamente allí.  Después de la cena, ellos se reunieron en la sala de Nanda. Nanda abrazó a Akrura y le dijo: “Eres amable. ¿Cómo puedes vivir en el reino de Kamsa, quien mató a los hijos de su propia hermana”?

Krsna también preguntó acerca del bienestar de Su padre y Sus hermanos, los Yadavas, y sobre las malas acciones de Kamsa. Akrura dijo:

Antes de ayer, Kamsa, con la espada en las manos, estuvo a punto de matar a Vasudeva, hasta que Narada Muni lo detuvo. ¡Oh Señor! Infeliz y aterrorizado por Kamsa, tus hermanos, los Yadavas, huyeron con sus familias a otros países.

Ahora, el poderoso demonio Kamsa quiere matar a los Yadavas, derrotar a los semidioses y llevar a cabo más atrocidades en esta tierra.

Entonces, Nanda preguntó acerca de su repentina visita. Akrura dijo: “Kamsa está organizando un competencia de lucha en Mathura. Él ha invitado a todos los grandes y pequeños reyes para la competencia. Ha invitado a Usted y también su hermano Balarama. La hermosa Mathura es digna de ver.”

Nanda se sintió satisfecho con las palabras de Akrura y le dijo: “El Rey Kamsa me ha demostrado mucho honor. Ha enviado una invitación a todos los reyes, pero envió su ministro para invitarnos personalmente y con un carruaje dorado para mis hijos.”

Entonces, en Gokula se anunció que todos irían a Mathura en el próximo día para ver los festivales allá.

Krsna dijo: “El Rey Nanda, Balarama y los nueve Nandas y Upanandas, los seis Vrsabhanus, y todos los gopas adultos se despertarán mañana temprano y llevaron regalos de leche, yogurt y otros productos lácteos para Mathura.”

La noticia de que Krsna iría a un viaje llegó al hogar del Rey Vrsabhanu. Cuando en la asamblea real Ella escuchó que Su maestro se iba de viaje, la hija del Rey Vrsabhanu, Sri Radha se desmayó al instante. Ella se quedó como un árbol de banano golpeado por un gran vendaval. Algunas gopis se enojaron mucho y abandonaron sus tareas hogareñas, y se sentaron en trance Algunas se reunieron y hablaron entre ellas; ahogadas con el tartamudeo de sus palabras y con los ojos llenos de lágrimas.