34. Krshna y Balarama parten hacia Mathura

34. Krshna y Balarama parten hacia Mathura

34. Krshna y Balarama parten hacia Mathura

Después de haber disfrutado de la cena, el Señor Supremo, el hijo de Devaki, preguntó cómo Kamsa se estaba comportando con Sus amigos y familiares, así como también acerca de sus planes.

El Señor Supremo dijo: “¡Oh amable! ¿Ya te recuperaste del viaje? ¡Mis mejores deseos son para ti! ¿Tus amigos y parientes y tus otros asociados, están bien?  Pero ¿Cómo puedo preguntar acerca del bienestar de nuestros parientes y de los ciudadanos, mientras la enfermedad de nuestra familia, el insolente Kamsa, sigue allí puesto que es nuestro tío materno? Simplemente ve cómo a pesar de inofensivos, mis parientes han tenido un gran sufrimiento por mi causa con la muerte de sus hijos y  manteniéndoles cautivos. Hoy, cumpliste tu deseo,  ya que podemos disfrutar de la buena fortuna tuya, mi pariente cercano, buscando mi presencia, ¡Oh gentil! Por favor explica, Oh Tío! ¿Cuál es tu razón al venir aquí?”

A pedido del Supremo Señor, Akrura describió la actitud  de enemistad y los planes de Kamsa en contra de Vasudeva y los Yadus. Él reveló el mesaje enviado y lo que Narada había dicho a Kamsa acerca de que Krsna nació como el hijo de Anakadundubhi.

Al escuchar esto, Krsna y Balarama, el destructor de todos opositores, se rieron y dijeron a Nanda, Su padre adoptivo, lo que había dicho el rey.

Los gopas dijeron: “Recojan todos los lácteos, lleven regalos y preparen las carruajes. Mañana vamos todos a Mathura a ofrecer nuestros productos al rey y tendremos un gran festival.”

Las pastorcillas, al escuchar que Akrura había llegado a Vraja para llevar a Krsna y a Balarama, se quedaron perturbadas. Algunas de ellas, con un dolor enorme en sus corazones, se quedaron con sus hermosos rostros empalidecidos, mientras otras se quedaron con sus cabellos, adornos y vestimentas sueltos. Otras, absortas en meditación en Él, al igual que aquellos que han alcanzado el ámbito de la auto-realización, perdieron las funciones de sus sentidos. Ellas se quedaron tan enojadas con la noticia, que sus vidas llegaron al fin antes de la salida del sol. Comenzaron a vaticinar la amargura de sus destinos. Primero, habían sido agraciadas con el contacto cercano  de su amado Krsna; ahora les estaban causando la larga separación de Él. Algunas gopis incluso preferían la muerte que vivir sin Krsna. Todas las Gopis pasaron la noche en llanto.

Las Gopikas perturbadas se reunieron indagando “¿Qué habrá pasado y por qué?” Con sus mentes completamente enfocadas en Krsna, ellas se lamentaban diciendo: “¿Cómo puede Krsna, el Océano de la Misericordia, abandonarnos a nosotros, quienes no tenemos otro refugio? ¿Qué podemos esperar ahora del destino?”

Al día siguiente, Madre Yasoda se despertó temprano, batió la mantequilla y agregando Mishri, caramelos, y fue a llevárselos a Krsna. Pero resulta que descubrió que ambos, Krsna y Balarama estaban listos para irse a Mathura.

A sus pies, Ellos dijeron: “Perdón, madre, nos estamos yendo a Mathura”. Esas palabras perturbaron a Yasoda. Entonces, corrió hacia Akrura y le dijo: “Soy tu sirvienta.” ¡Oh Akrura!, por favor, no lleve a mis adorables hijos para Mathura.  No puedo vivir sin ellos. ¿Por qué Kamsa los ha llamado? ¡Oh Akrura!, regrese y dígale que puede tomar todo de nosotros, pero que deje a nuestros adorables hijos. Estamos preparados para vivir en una cárcel, pero no perder nuestros queridos hijos”.

Akrura consoló a Yasoda, diciéndole: “Bhabhi”, (cuñada), no se preocupe. Ellos fueron invitados a Mathura para participar de las ceremonias y pronto regresarán para el alivio de su corazón.”

Yasoda dijo: “Akruraji, Mathura es un ciudad de oro y ambos, mis hijos son muy jóvenes todavía.  No hay razón para estar allá.

Tocando los pies de Nanda y Yasoda, ambos hermanos dijeron:

“Padre, Madre, seguramente regresaremos. En este momento, deseamos ver la opulencia de Mathura.”

Mientras tanto, todas las Gopis y Gopas se reunieron allí. Llorando y sollozando, las Gopis dijeron: “Oh Akrura, eres muy cruel. ¿Quién le dio ese nombre? Usted ha venido aquí para destrozar nuestros corazones”.

Otra gopi dijo: “No amiga, la culpa no es de Akura. Nuestas quejas son con Shyamasundara. Hemos abandonado todo, esposos, hijos, hogar y nos hemos dedicado completamente a Su servicio. Y ahora, Usted nos abandona así, sin piedad alguna. No tenemos nada más en nuestra vida, sino Usted, oh Madhusudana.”

Diciendo esto, las Gopis empezaron a llorar nuevamente.

Todas los Gopas, incluyendo Shridhama, se pusieron alrededor de la carruaje y dijeron: “¡Oh Krsna, ni siquiera en sueño imaginábamos que Usted nos abandonaría de esta manera tan cruel!”

¡Oh Kanhaiya! Hemos testimoniado que incluso Indra, Varuna, Sanakadi y Balarama prestan reverencias a Usted! Pero nosotros nunca lo consideramos como Dios. Lo considerábamos como nuestro amigo. ¿Está enojado con nosotros? ¡Oh mi amigo niño Krsna! Le pedimos a Usted. Nosotros nunca abusaremos de Usted. Si pensaba en irse, ¿por qué nos  salvó de este incendio forestal? ¿Por qué nos salvó de la tormenta de rayos? No podemos vivir sin Usted. ¡Oh amigo compasivo! Cuéntenos, cuando irá  a regresar.”

Al llevar a cabo sus tareas matutinas, Akrura se fue para su carruaje. Los Gopas, encabezados por Nanda, trajeron  abundantes ofrendas y potes llenos de productos lácteos.

Expandiéndose de muchas maneras como si fueran gopis, el Señor Krsna dio instrucciones a cada gopi individualmente.

Yendo al palacio de Sri Radha y viéndola desfallecida en la compañía de Sus amigas, el Señor Krsna tocó unas dulces notas melodiosas en Su flauta. Cuando Ella escuchó la flauta, cayó inconsciente otra vez. Afligida, Ella abrió Sus ojos y vio al Señor Krsna llegando. Ella Lo miró, así como una flor de loto mira al Sol. Se acercó a Él, y respetuosamente Le ofreció un asiento. Mirando aquel rostro lleno de lágrimas, el Señor Supremo dijo con palabras tan profundas como un trueno: “¿Por qué estás tan triste, oh hermosa? ¡Oh Radha, por favor, no llores! ¿Estás triste porque escuchaste que estoy yendo a eliminar la carga de la tierra y matar a los demonios encabezados por Kamsa? A petición de Brahma, Yo he descendido aquí contigo como Mi compañera. Voy a Mathura a remover la carga de la tierra y luego regreso y Te haré feliz.”

Llena de amor, con el cuerpo temblando, con los vellos erizados, Radha, que era como una enredadera consumida por un incendio de ansiedad por la separación, dijo a Su Maestro: “Vaya a remover el peso de la tierra, pero, por favor, escuche mi promesa. Mientras no regrese, No mantendré este cuerpo con vida.”

“¡Oh hermosa, no llores! Recuérdame  siempre como Tu amante. Nos veremos todos los días, aunque estemos separados”, dijo Krsna. Sri Radha replicó: Si no vienes todos los días, terminaré con Mi vida.”

Krsna dijo: “Lo juro por todas Mis vacas.”

Después de consolar  a Radha y a las gopis, el Señor regresó al palacio de Nanda. El carruaje empezó a moverse. Mientras todavía se podía ver el banderín del carruaje, los habitantes se quedaron llorando y sollozando. Incluso los ojos de Akrura se llenaron de lágrimas.

Entonces el Señor Krsna le preguntó: “Kaka, ¿por qué lloras? Akrura contestó: ¡Oh Señor! Kamsa es el más grande pecador. Siento que él trata de atormentarlos por todos los medios. Entonces, mi corazón me está diciendo  que yo debería llevar de vuelta a Vrndavana, porque si Kamsa le hace algún daño en Su contra, sus espíritus me insultarán para siempre.”

La gopis, siguiendo a Krsna esperando algunas palabras de consuelo, se mantuvieron esperando.

Krsna las reanimó, diciendo: “Yo regresaré a ustedes pronto, y en Mi compañía serán sumergidas en el Océano de Bienaventuranza.”

Perseguido por las miradas de aquellas tristes doncellas,  implorando a Él que regresara pronto, Krsna, lanzándoles amables miradas de reojo, tomó asiento en el carruaje de Akrura, acompañado por Balarama.

Los Gopas Les acompañaban en otros carruajes. Pensando en las Gopikas, cruzando el bosque, donde los animales y árboles estaban tristes, Krsna llegó a las orillas del Yamuna.

Sin esperanzas de que regresara, ellas se fueron a pasar sus días y noches cantando los pasatiempos de sus amados.

Al llegar en el Yamuna, el Supremo Señor junto con Balarama y Akrura, tocaron el agua que limpia de todos pecados. Akrura llevó a cabo su baño ritual, sumergiéndose en aquellas aguas, recitando los mantras eternos. Luego vio ambos hermanos delante de sí y pensó: “Cómo pueden estos hijos de Anakadundubhi estar aquí, y mirando hacia donde los dejó, los vio allá sentados. Nuevamente se sumergió en el agua, y pensó que era una alucinación. Y de nuevo en el mismo lugar, vio Balarama vestido de azul y blanco como los filamentos de un loto, situado como si fuera el Monte Kailash con sus cumbres blancas, con la perfección de los venerables, los cantantes celestiales inclinaban sus cabezas. En Su regazo había como una nube negra vestida de seda amarilla, la Personalidad Original con cuatro brazos, con los ojos rojizos, como pétalos de loto, con un rostro atractivo, una mirada encantadora, sonriente. Las cejas eran finas, las mejillas hermosas y los labios rojos, un pecho ancho, los hombros elevados, los brazos robustos, y el cuello como una caracola, un ombligo hondo, y el vientre con líneas como una hoja de higuera. Sus caderas y nalgas eran firmes; sus piernas bien formadas; de sus dedos de los pies emanaban rayos refulgentes. Adornados con turbantes bordados con piedras preciosas, con brazaletes, cinturón, el cordón sagrado, collares, tobilleras y aretes. Él cargaba un loto, una caracola, el disco y el mazo en Sus manos, Shrivatsa en Su pecho, la joya Kaustubha y una guirnalda de flores. Nanda y Sus asistentes lo esperaban de primero; los  Kumaras, liderados por lo semidioses encabezados por Brahma y Shiva; los dos veces nacidos encabezados por Marici y por los más exaltado los devotos, Prahlada, Narada y Vasu. Él estaba de acuerdo a los diferentes tipos de actitudes amorosas, alabado y santificado, servido por Sus potencias femeninas internas de la fortuna: Shri; desarrollo; Pushti; discurso; Gir, belleza; Kanti, renombrado; Urja, Sus potencias de saber e ignorancia; vidya y avidya, Su potencia interna de placer Hadlini; Su potencia marginal – jiva- shakti, y Su potencia creadora, maya.

Al ver esto, el muy complacido Akrura se quedó allí, entusiasmado con la devoción suprema, con los vellos erizados y los ojos y cuerpo mojados de éxtasis. Ofreciendo sus respetos, con la voz ahogada, unió sus manos orando lentamente.