35. Llegada en Mathura

35. Llegada en Mathura

35. Llegada en Mathura

Krsna, el Señor Supremo, después de haber exhibido Su forma personal en el agua, finalizó su actuación. Cuando vio que la imagen había desaparecido, Akrura, salió rápidamente del río, y terminó sus deberes rituales. Luego fue hacia el carruaje, y Krsna lo sorprendió diciéndole: “¿Ha visto algo milagroso en la tierra, en el cielo o en el agua?” “¡Apostamos que sí!

Akrura dijo: “¡Todas las cosas maravillosas que hay en la tierra, en el cielo o en el agua, están todas reunidas en Usted, que  todo lo abarca!  Mirándote a Ti, la Persona Única, en quien se encuentran todas las maravillas de la tierra, cielo y las aguas, ¡Oh Verdad Absoluta!, ¿qué más podría sorprenderme en este mundo?”

Con esas palabras, el hijo de Gandini condujo el carruaje hacia adelante a fin de llevar  Balarama y  Krsna a Mathura, en el final del día.

Después de la salida de Akrura, Nandababa partió para Mathura junto con los Gopas, a encontrarse con Krsna y Balarama.

Los habitantes del pueblo corrieron de un lado al otro en la carretera, felices al ver a los hijos de Vasudeva, y no podrían quitar sus ojos de Ellos.

Llegando a Mathura, cerca de mediodía, se detuvieron en un jardín para tomar sus alimentos allí. Luego, acompañado por Sus amigos, Krsna entró en la ciudad como si estuviera siendo arrastrado por una cadena de méritos acumulados de los hombres y de las mujeres que habían escuchado hablar de Él, y estaban sedientos para verlo.

Entonces, Krsna dijo a Akrura mientras sostenía sus manos. “Vaya usted primero adelante y entre en la ciudad con el carruaje y vaya para la casa, mientras Nosotros nos quedamos aquí para ver  la ciudad”.

Akrura dijo: “¡Oh Maestro! ¿Cómo puedo entrar en Mathura sin ustedes dos? Por favor, ven, vamos a entrar con tu hermano mayor, los gopas y tus amigos, y que así sea.” Por favor, bendice nuestra casa con el polvo de Tus pies, pues somos muy apegados a los rituales del hogar y así podrás purificar a nuestros ancestros, y los semidioses serán complacidos.”

El Supremo Señor dijo: “Voy a tu casa acompañado por Mi hermano mayor,  después de matar a mi enemigo Kamsa y otorgaré Mis mejores deseos”.

De esta manera, Akrura se fue un poco disgustado a la ciudad para informar a Kamsa acerca del éxito de su misión.

Viendo que Krsna, Balarama y los otros muchachos estaban ansiosos por ver Mathura, Nanda dijo las siguientes palabras: “Miren a la ciudad y rápidamente regresen.  Sepan que aquí no es Gokula. Este es el temible reino de Kamsa.” Más tarde, Krsna se reunió con los Gopas y Balarama y caminaron por los alrededores de Mathura.

Ellos vieron las altísimas puertas principales de cristal, con sus portones de oro y arcos inmensos hechos de cobre y bronce, con sus almacenes y fosos inviolables; embellecido por jardines y atractivos parques públicos. Las intersecciones con oro, las mansiones con sus agradables jardines, las salas de asambleas, y las casas con sus balcones adornados con columnas y vigas adornados con piedras preciosas Vaidurya, diamantes, cristales de cuarzo, zafiros, corales, perlas y esmeraldas. Las palomas y pavos reales vibraban posando en las ventanas, y el piso de las calles y patios repletos de piedras rociados con agua, guirnaldas guindadas por todos lados, nuevos brotes, granos y arroz. Las puertas estaban hermosamente decoradas con potes de yogurt, untado con sándalo, cintas y pétalos, una hilera de lámparas, hojas y racimos de flores, tronco de árboles de plátanos, y árboles de nuez de betel, y banderines.

Así que los hijos de Vasudeva entraron, rodeados por Sus amigos, las mujeres que se reunieron allí estaban radiantes de amor por Krsna, encantadas con el brillo rosado y  hermoso de Sus pies; ellas estaban amorosamente con sus pechos jadeantes, al igual que Su forma semejante a una brillante nube de lluvia. Eran tan atractivas como Su pecho adornado de collares; la pureza se manifestaba de sus cuerpos; la grandeza incomparable de Krsna, con su deslumbrante sonrisa. Estaban adornadas con sus trenzas decoradas con plumas de pavo real. Esas mujeres se apresuraron por entre la multitud en la calles del reinado y también subieron para el piso superior de sus casas, ansiosas para tener una visión. Algunas se habían puesto sus ropas al revés y se olvidaron de colocar y salieron con uno sólo arete, o sólo una tobillera, con mascarilla en un sólo ojo. Algunas, escuchando el alboroto, habían abandonaron sus comidas, o no se terminaron sus masajes o baños,  ni terminaron sus siestas, o colocaron de lado los bebés que se estaban amamantando.

Caminando como un elefante, Krsna, intrépidamente con Sus miradas de ojos de loto y con Su sonrisa juguetona, atrapó sus mentes con la belleza de Su cuerpo, que es la fuente de placer de la Diosa de la Fortuna. Al ver Aquel, que en repetidas ocasiones habían escuchado hablar, sus corazones se derritieron por el honor de ser rociadas por el néctar de Sus miradas y amplia sonrisa, y abrazándolo con sus ojos, resistían a sus angustias sin fin de la separación de Él.

Después de haber subido a los techos de sus mansiones, esas mujeres encantadoras lanzaron flores de loto en Krsna y Balarama. Con yogurt, cebada y potes de agua, esencias fragrantes y otros artículos de adoración,  los dos fueron alegremente adorados en diversos sitios por los dos veces nacidos. Las mujeres de la ciudad decían: “¡Oh que tremenda austeridad las gopis han hecho, para ver constantemente estos Dos, los cuales son la fuente de placer de la sociedad humana!”

Deleitando a estas mujeres con Sus miradas de reojo, que corrían por entre la multitud para ver a Krsna pasando con gran alegría y asombro, Balarama se acercó a un lavandero que se encontraba allí, lo cual recibió su salvación, y le pidió una ropa limpia de primera clase. ¡Oh, el mejor hombre!, por favor, regálenos algunas ropas apropiadas, puesto que cuando se nos dan  a nosotros, que somos merecedores, este será el más grande beneficio, sin duda.

Lleno de orgullo como un siervo del rey, él replicó con furia al Señor Supremo: ¿No les parece un atrevimiento de ustedes dos que vagan por las montañas y los bosques,  ponerse en vestimentas como estas del rey?

¡Necios, no pidan esas cosas,  desean tener vida larga!, Te lo juro, la gente tan valiente como ustedes, son aprisionados, asesinados y robados por los hombres del rey. Él que lo humilla, levantó la ira de hijo de Devaki, y lo decapitó. Cuando todos sus asistentes huyeron  dejando las ropas, Krsna agarró las prendas. Tirando al suelo  a varios de ellos, Krsna y Balarama se vistieron con conjuntos de ropa a sus gustos, y dio el restante a los gopas.

Luego vino un tejedor lleno de amor por Ellos, y ornamentó Sus vestimentas con pedazos de telas de diferentes colores. Krsna y Balarama estaban resplandecientes como una pareja de elefantes jóvenes, uno claro y el otro oscuro, adornados para el festival. El Supremo Señor complacido con el tejedor, le concedió su svarupa – la bienaventuranza de Su imagen – en este mundo de la propia opulencia suprema, la fuerza física, la influencia, la memoria y el control de los sentidos. Entonces, los dos fueron a la casa de Sudama, quien es  la guirnalda de decisiones,  al verlos se puso de pie y luego se inclinó poniendo su cabeza en el suelo. Ofreciéndoles  asientos, les trajo agua para lavar sus pies y manos, nueces de betel, pasta de sándalo y  guirnaldas.  

Él dijo: “Nuestro nacimiento ha valido la pena y la familia ha sido purificada, ¡Oh, Maestro!, y mis antepasados, los dioses, los videntes están complacidos con Su llegada. En verdad, Ustedes dos son la Causa Última del Universo, y tiene Sus porciones plenarias, que descendieron aquí para proteger la felicidad del mundo. Con  Ustedes aquí, incluso reciprocando con aquellos que son adorados, sin prejuicios, porque Tú,  como el Alma del Universo, ve a todas las entidades vivientes como buenos amigos. ¡Ustedes deben instruirme a mí, su sirviente, para saber qué puedo hacer por Ustedes; en verdad, esto es la bendición más grande que uno puede desear, por lo tanto, ocúpenme en Sus servicios!

Luego, Sudama Les ofreció una amorosa guirnalda llena de flores de dulce aroma.  Así, bellamente decorados, Krsna y Balarama junto con Sus amigos, estaban muy complacidos. El que se rindió, prestó reverencias, puesto que esto era todo que deseaba, e imploró por devoción exclusiva a Él. El Señor Supremo, amigo de todas las entidades vivientes, bendijo a todos con trascendencia.

Así, después de otorgar la prosperidad,  bendiciones, fuerza, vida larga, fama y prosperidad a toda la familia, Él salió con su hermano mayor.