08. La infancia de Krsna

08. La infancia de Krsna

08. La infancia de Krsna

La más afortunada de todas las almas, Yasoda, quien balancea a Krsna en su regazo mientras Él fuertemente chupa sus pechos pletóricos de leche. Su mente estaba muy emocionada, viendo el rostro encantador de Krsna, con Sus pequeñitos dientes y hermosa sonrisa, mientras sobrepasada de gozo Lo alimentaba.

Muy pronto Krsna comenzó a caminar y ahora Sus movimientos ya no estaban limitados dentro de Su hogar. En Sus intentos para moverse rápidamente, Él se caía y se quedaba todo manchado de tierra. En esas ocasiones, Madre Yasoda salía corriendo y Lo besaba y Lo asistía repetidas veces.

Una vez, Krsna vio la estatua de un león en la entrada del palacio de Nanda Maharaj, y Se puso asustado y empezó a llorar. Al ver el niño en tal desespero, las gopis compasivamente Lo llevaron hasta Yasoda y dijeron: “Los dientes de Su niño empezaron a surgir, entonces ya es el momento de llevar a cabo una otro ceremonia auspiciosa. Esto protegerá a ambos los niños, Krsna y Balarama, de cualquier peligro.”

Así, Rohini y Yasoda ofrecerían vestimentas, joyas y granos en caridad, cantarían oraciones védicas, y adoraría las vacas, brahmanas, semidioses y santos devotos.

Pronto Krsna empezó a liderar otros niños  de Su edad. En el vecindario, ellos jugaban y se ocupaban de travesuras infantiles, cazaban mascotas como loros, gatos y terneros.

Junto con Sus amigos, encabezados por Sridama y Subala, Krsna y Balarama jugaban en las orillas arenosas del Yamuna, en los bosquecillos Kadamba de las forestas del Yamuna, y cerca de los árboles tamala.

Krsna especialmente disfrutaba molestando a las muchachas y las pastorcillas de Gokula. Solía robar y comer leche, cuajada y mantequilla. Otras ocasiones, Él no hesitaba en romper hasta sus envases.

En tales situaciones, las gopis mayores solían a reunirse en el hogar de Nanda para quejarse contra Krsna.

Cierta vez, Prabhavati, la esposa de un anciano del pueblo contó a Madre Yasoda: “No quiero decir que mi leche no es su leche. Todos los productos lácteos que tenemos podemos compartir libremente. Y tampoco quiero decir que usted ha enseñado a su niño cómo robar, pero lo que pasa es que este muchacho está llevando a todos nosotros a la locura, entrando en nuestras cocinas y hurtando mantequilla. Por favor, trate de cuidar esta situación muy delicada.”

La Madre Yasoda replicó: “Tenemos cientos de vacas. Tengo tanto yogurt en mi hogar que mal puedo moverme. No entiendo porque a Él le gusta ir a todos lados molestar las personas. Por favor, tráeme este ladroncito aquí, y voy a castigarlo.”

Cada vez que pasaba esto, Madre Yasoda les prometía que iba a castigar a Krsna, pero cuando ella iba a castigarlo, se olvidaba de todo delante de Su dulce, inocente sonrisa, y desistía de castigarlo.

Una vez, Krsna lo hizo nuevamente y fue llevado por Prabhavati al palacio de Nanda. Ella había cubierto Su rostro con la punta de su vestimenta, y en este medio tiempo, Krsna Se manifestó en la forma del propio hijo de Prabhavati, Cuando fue confrontado, Yasoda le pidió que quitaran la tela del rostro del niño y ellos se quedaron todos sorprendidos al ver que no era Krsna, pero si el hijo de Prabhavati.

Con deseo de comer mantequilla fresca ofrecida por las gopis, Krsna cantaba dulces canciones, pronunciando las palabras indistintamente y a veces también bailaba, de manera de encantarlas para conseguir Sus producto lácteos. Así Krsna comía mantequilla fresca que las gopis amorosamente le daban y a veces Él tomaba leche hervida ofrecidas por ellas.

Un día, cuando las sirvientes estaban ocupadas con otras tareas, Yasoda misma batió y preparó el yogurt y la mantequilla. Mientras batía la mantequilla, Madre Yasoda cantaba canciones acerca de todas travesuras que su hijo había hecho.

Vestida con un sari amarillo, con un cinturón bien apretado alrededor de las caderas, Madre Yasoda  hallaba la cuerda de batir, laborando considerablemente,  y sus brazaletes y aretes se movían y vibraban y todo su cuerpo tiritaba. Debido a su intenso amor por su hijo, sus pechos siempre están empapados con leche. Su rostro, con sus hermosas cejas, estaban mojadas por el sudor, y las flores malati se caían de su cabello.

Mientras Madre Yasoda estaba batiendo la mantequilla, el Señor Krsna, deseando tomar la leche de sus pechos, apareció delante de ella, y para intensificar su placer trascendental, Él agarró el palo de batir y empezó a detenerla en sus movimientos. Al ver Su pedido, Yasoda dulcemente le permitió su regazo para que tomara la leche de su pletóricos, amorosos pechos y lo miraba con una sonrisa de la felicidad que Él sentía. Sin embargo, ella Lo puso hacia al lado rápidamente y salió corriendo cuando vio una olla de leche transbordándose.

Muy enojado y mordiendo Sus labios rojizos con Sus pequeños dientes, Krsna, con lágrimas disimuladas en Sus ojos, rompió el contenedor de yogurt con un pedazo de piedra. Entonces,  Él entró en el cuarto y comenzó a comer la mantequilla recién batida en un lugar escondido. Madre Yasoda, luego que sacó la leche hervida de la cocina, regresó al lugar del hacer el batido, y cuando vio que el envase de yogurt estaba roto y Krsna no está presente, ella pronto concluyó que Él lo había roto.

Cuando entró en la sala de batir, ella vio a Krsna sentado en un mortero de madera de moler especies, distribuyendo las preparaciones lácteas como yogurt y mantequilla a los monos, mientras Él disfrutaba. Madre Yasoda al verlo, muy cuidadosamente se aproximó por detrás de él. Cuando el pequeño Krsna vio a Su madre, con un palo en las manos, rápidamente subió encima del mortero y empezó a escaparse como si tuviera mucho miedo.

A pesar de que los yoguis tratan de capturarlo como Paramatma mediante la meditación, deseando entrar en la refulgencia del Señor con grandes austeridades y penitencias, ellos fracasan al alcanzarlo. Todavía, esta Madre Yasoda, pensando que la misma Personalidad de Dios, Krsna, era su hijo empezó a perseguirlo para darle un castigo.

Mientras Madre Yasoda perseguía a Krsna, su fina cintura sobrecargada por sus pesados pechos, naturalmente la hacía reducir en el movimiento. Sus cabellos también se soltaron y las flores se caían por detrás de ella. Sin embargo, ella no desistió de su intento para capturar a su hijo Krsna.

Cuando fue agarrado por su Madre Yasoda, Krsna se asustó más y más y admitió ser un ofensor. Mientras ella lo miraba, vio que Él estaba llorando. Él se veía tan hermoso con Sus lágrimas mezcladas con el bálsamo negro alrededor de Sus ojos, y como Él había frotado Sus ojos con Sus manos,  se quedó con el rostro todo grasiento. Madre  Yasoda, tomando a su hermoso hijo por la mano, suavemente empezó a castigarlo.

Yasoda siempre estaba abrumada por el intenso amor por Krsna, no sabiendo quien era Krsna o cuán poderoso Él era. Debido a su afecto maternal por Krsna,  ella nunca se interesó en saber quien Él era. Por lo tanto, cuando ella vio que su hijo estaba demasiado asustado, ella tiró el palo lejos y deseó amarrarlo de manera que no cometiera ninguna otra travesura.

La Suprema Personalidad de Dios no tiene principio ni fin, ni interior ni exterior, ni parte delantera ni parte trasera. Él no está bajo la influencia del elemento de tiempo, para Él no hay diferencia entre pasado, presente y futuro. Él existe en Su propia forma trascendental todo el tiempo. Siendo Absoluto, más allá de la relatividad, Él está libre de distinciones entre causa y efecto, aunque Él es la causa y efecto de todo.

Esta persona que está más allá de la percepción de los sentidos, ahora apareció como un niño, y Madre Yasoda, considerándole como su propio niño ordinario, Lo amarró en el mortero de madera con una cuerda.

Cuando Madre Yasoda estaba tratando de amarrar el niño travieso, ella vio que la cuerda era muy corta. Entonces trajo otra cuerda para unirse a esta. Esta nueva cuerda también resultó muy corta con una medida de nada más dos dedos. Nuevamente trajo otra cuerda, y más otra y otra, y todas fracasaron en su intento. Sus cortas medidas eran insuperables.

Así, Madre Yasoda reunió toda y cualquier cuerda que encontraba por la casa, pero todavía sus intentos fueron inútiles para amarrar a Krsna.

Los amigos de Madre Yasoda, las gopis mayores del vecindario, estaban riéndose y disfrutando  de todo esto. Todas ellos se quedaron maravillados. Debido a la intensa labor de Madre Yasoda, todo su cuerpo estaba cubierto de sudor. Cuando el niño Krsna vio a su Madre tan agotada, Él se compadeció de ella y concordó que ella lo amarrara.

Todo este universo, con sus grandes exaltados semidioses como el Señor Shiva, Señor Brahma y Señor Indra, están bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios. Todavía este Señor Supremo posee un atributo trascendental: Él se pone bajo el control de Sus devotos. Esto fue lo que Él había acabado de mostrar con este pasatiempo. Incluso ni el Señor Brahma, ni el Señor Shiva, ni la diosa de la fortuna, que siempre es la mejor mitad del Señor Supremo, pueden obtener  de la Suprema Personalidad de Dios tal misericordia como la que recibió Madre Yasoda.

Los más hermosos niños, Krsna y Balarama, fueron vistos rodando en los sitios polvorientos de Vraja como dos encantadoras serpientes. Mientras rodaban se podía escuchar el divino sonido de Sus tobilleras, y Ellos también seguían el sonido de las tobilleras de la gente de Vrndavana. Podían seguir estos sonidos, hasta el punto que entraban en los lugares de las personas, confundiéndolas con Sus propias madres. A veces, Ellos entraban en estas casas y permitían que otras madres los amamantaran, y otras veces lloraban, buscando a Sus verdaderas madres.

Alimentar a Sus niños era un océano de gozo para Madre Yasoda y Rohini. Debido a su afecto profundo, la leche naturalmente fluía de sus pechos. Entonces, las madres afortunadas podrían ver los pequeñitos dientes que estaban naciendo en las boquitas de Krsna y Balarama, y ellas felizmente los contaban a cada uno de ellos.

Ambos bebés eran inquietos, y agarraban las puntas de las colas de los terneros. Esto perturbaba sobremanera a Yasoda y Rohini al ver a sus niños jugando en condiciones peligrosas, y colocándolos bajo peligrosas condiciones, como ser amenazado por los cuernos de las vacas, las patas de los animales, los dientes de los monos, etc. Además, ambos Niños Divinos jugaban con espadas y otras armas que encontraban en el camino. Este tipo de situación riesgosa dejaba a Yasoda y Rohini en un estado de intensa ansiedad, muy característico del amor maternal.

Luego, ambos, Balarama y Krsna empezaban a caminar derechitos con Sus fuertes piernas. En este momento, Sus pasatiempos eran expandidos con la compañía de otros pastorcillos, que eran Sus amigos.

Tanto Krsna como Balarama se comportaban normalmente como dos pastorcillos, excepto cuando hacían Sus demostraciones súper poderosas, como en la ocasión de matar a los demonios, y otras actividades similares.

Después de alcanzar la edad de quince años, los pastores confirieron a Ellos la responsabilidad de pastorear las vacas. Al recibir esta tarea,  Krsna y Balarama podrían vaguear por Vrndavana, y así purificar la tierra con Sus huellas. Siempre acompañados por Sus amigos, los dos hermanos tocaban Sus flautas, encantando a todos los animales y plantas. La atmósfera cautivante de Vrndavana era compuesta por abejas zumbadoras, flores aromáticas y frutas deliciosas. Había pájaros cantando y la dulce brisa siempre llenaba el entorno con todo lo auspicioso.

En una de estas ocasiones, Sri Krsna se dirigió a Balarama como sigue:

“Mi querido hermano”, Tú eres superior a todos nosotros, y Tus pies de lotos son adorados por todos los semidioses. Mira y observa la demostración de amor devocional de estos árboles, cargados de frutos, los cuales se inclinan delante de Ti, cada vez pasamos por Ellos. Estos árboles nacieron como árboles, pero no son árboles ordinarios. Ellos han aceptado esta forma de vida después de haber abandonado el punto de vista impersonalista. Entonces, ahora ellos tienen la oportunidad de verlo en Vrndavana, y de esta manera ellos pueden alcanzar sus conceptos más elevados de la Divinidad. Lo mismo pasa con estas hierbas, enredaderas y gramas, las cuales son tan afortunadas de ser tocadas por Sus pies de lotos. Las colinas, los ríos y todo escenario de Vrndavana se vuelven auspiciosos mediante Su mirada sobre ellos. Y la más afortunada de todas las doncellas, que es atraída por Su belleza, desea ser abrazada por Tus fuertes brazos.”